Hasta tres cuartas partes de los niños y los jóvenes se enfrentan a abusos, explotación y tráfico en las rutas migratorias del Mediterráneo (UNICEF, OIM)

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Nicaragua Al Día/UNICEF

Es mayor el número de víctimas procedentes del África Subsahariana, lo que revela las consecuencias de la discriminación y el racismo

El informe apela a Europa a establecer “rutas seguras y reguladas” para las migraciones

NUEVA YORK/BRUSELAS,  septiembre de 2017 – Según el nuevo informe publicado hoy por UNICEF y la OIM, la Organización Internacional para las Migraciones, los niños y los jóvenes migrantes y refugiados que tratan de llegar a Europa se enfrentan a niveles alarmantes de abusos a los derechos humanos: un 77% de los que viajan por la ruta del Mediterráneo central denuncian ser víctimas directas de abuso, explotación y prácticas equivalentes al tráfico humano.

Una terrible travesía revela que, si bien todos los migrantes y refugiados están expuestos a graves peligros, los niños y los jóvenes en tránsito tienen muchas más probabilidades de ser víctimas de explotación y tráfico que los adultos de 25 años en adelante: cerca del doble de probabilidades en la ruta del Mediterráneo oriental y un 13% más en la ruta del Mediterráneo central.

Aimamo, un niño no acompañado de 16 años procedente de Gambia al que se entrevistó en un refugio de Italia, describió cómo tras su llegada a Libia los traficantes lo forzaron durante meses a extenuantes trabajos manuales. “Si intentas correr, te disparan. Si dejas de trabajar, te pegan. Éramos como esclavos. Y cuando acaba el día, te dejan encerrado”.

El informe está basado en los testimonios de unos 22.000 migrantes y refugiados entrevistados por la OIM, de los cuales al menos 11.000 eran niños y jóvenes.

“La cruda realidad es que se ha convertido en habitual que los niños que están en tránsito por el Mediterráneo sean víctimas de abusos, trata, violencia y discriminación”, afirmó Afshan Khan, Directora Regional de UNICEF y Coordinadora Especial de la Crisis de Refugiados y Migrantes en Europa. “Los dirigentes de la Unión Europea deben establecer soluciones duraderas que incluyan rutas migratorias seguras y reguladas, habilitando pasadizos de protección y encontrando alternativas a la detención de los niños migrantes”.

“Las razones por las que las personas dejan sus países para escapar de la violencia, la inestabilidad o la pobreza son graves, y les obligan a emprender peligrosas travesías a sabiendas de que podrán verse forzados a pagar con su dignidad, su bienestar e incluso con sus vidas”, aseguró Eugenio Ambrosi, Director Regional de la OIM para la Unión Europea, Noruega y Suiza.

“Cualquier medida distinta al establecimiento de más rutas migratorias reguladas resultará poco efectiva. Además, debemos revigorizar un enfoque basado en derechos para la migración, empleando mecanismos mejorados para identificar y proteger a los más vulnerables a lo largo del proceso de la migración, independientemente de su estatus legal”.

Por otro lado, el informe demuestra que, si bien todos los niños en tránsito están expuestos a mayores peligros, aquellos que proceden del África Subsahariana tienen muchas más probabilidades de ser víctimas de explotación y tráfico que los de otras partes del mundo: un 65% frente a un 15% en la ruta del Mediterráneo oriental, y un 83% frente a un 56% en la ruta del Mediterráneo central. El racismo es un importante factor subyacente de esta discrepancia.

Además, se ha puesto de manifiesto que los niños y los jóvenes que viajan solos, los que emprenden viajes más largos y aquellos que cuentan con niveles educativos más bajos son muy vulnerables a la explotación a manos de traficantes y grupos criminales durante el transcurso de sus viajes. Según se desprende del informe, la ruta del Mediterráneo central es especialmente peligrosa, ya que la mayoría de los migrantes y refugiados atraviesan Libia, que sigue dividida por el desgobierno, las milicias y la criminalidad. De media, los jóvenes pagan entre 1.000 y 5.000 dólares por el viaje, por lo que a menudo llegan a Europa endeudados y, con ello, expuestos a peligros adicionales.

El informe hace un llamamiento para que todas las partes implicadas (países de origen, tránsito y destino, la Unión Africana, la Unión Europea, organizaciones nacionales e internacionales con ayudas de la comunidad donante) den prioridad a una serie de acciones: establecer rutas seguras y reguladas para los niños en tránsito; fortalecer los servicios de protección para niños migrantes y refugiados, ya sea en los países de origen, tránsito o destino; encontrar alternativas a la detención de los niños en tránsito; trabajar con otros países para combatir el tráfico y la explotación; y combatir la xenofobia, el racismo y la discriminación contra todos los migrantes y refugiados.

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