¿El fin de una era?

Nicaragua Al Día

Por Oscar Mejía Velásquez

Dos derrotas dolorosas ha sufrido Nicaragua en la Copa de Oro, contra Costa Rica y Haití, la Selección Nacional nunca fue favorita, en teoría estaban presupuestada, pero por la manera de perder se hace más profunda la herida después de lo demostrado en el últimos años, mejoría en todos los aspectos, cambio de mentalidad, se optimizo en el tecnicismo, transformación de un juego rocoso e ingenuo a priorizar el buen toque y ataque.

Todas estas características novedosas en el entorno de la Azul y Blanco es producto de un insuperable trabajo del Director Técnico de nacionalidad costarricense Henry Duarte, es el culpable que Nicaragua se encuentre en el radar del fútbol mundial en la actualidad debido a el progreso parsimonioso pero firme.

No debemos estar atacando como francotirador con enérgicas críticas a jugadores y cuerpo técnico de no conseguir triunfos, hay que estar despejado de la mente para llegar a la conclusión que confrontar a Costa Rica o Haití que cuentan con un sinnúmero de jugadores en las mejores ligas del mundo fuese posible obtener resultados satisfactorios.

Lamentablemente se vendieron falsas expectativas de un sector de la prensa más los sueños que fueron dados a conocer del entrenador Duarte que visionaba dos victorias ante los ticos y haitianos. El seleccionado nacional se encuentra bajo fuego ante la opinión pública, que son fanáticos inquisidores que solo son racionales desde sus asientos urgidos de gritar los goles y de ensanchar su pecho al ganar que se convierten paralelamente en los más grandes adoradores de la patria.

Duarte ha reiterado que desea quedarse hasta finalizar su contrato en el 2020 al frente de la Azul y Blanco, es una buena noticia para el equipo nacional porque en nuestro país no hay un entrenador que pueda reemplazarlo con mejores credenciales, a esto debemos sumarles que no hay dinero para pagar salarios exorbitantes de técnicos extranjeros.

La Federación Nicaragüense de Fútbol (FENIFUT) debe estar consciente que no se puede competir en un alto nivel en torneos de envergadura, nuestro onceno pinolero se muestra muy pequeño, no hay inversión, no hay infraestructura, no hay academias, como si las tiene el resto del istmo centroamericano. No pueden tomar decisiones a la ligera, como despedir a Duarte, sería un asterisco negativo en nuestra pobre realidad, porque normalmente se trabaja con las uñas.

Se debe exigir al Director Técnico que sea menos arrogante, prepotente, que sea condescendiente con jugadores que no comparten algunas ideas futbolísticas y que los convoque nuevamente, efectuar cambios generacionales, hay futbolistas que no están para la selección ya sea por edad, mal estado físico aunque sean de sus privilegiado.

Es inconcebible no tener a Jason Casco, un individuo con un talento asombroso que resuelve como defensor central,   junto a Luis Fernando Copete fueron unas murallas, se conocían a la perfección, no es posible que se continúe improvisando en esa posición si hay solución, por mencionar un ejemplo.

Hay que trabajar arduamente para lograr los objetivos, que sea vistoso y batallador en el juego, independientemente de los marcadores, en esta edición de la Copa de Oro no se ha visto ninguno de los antes mencionado, ahora solo queda enfocarse a Bermuda, que puede ser un contrincante propicio para salir de la mala racha de 8 desafíos sin ver el sol claro en tres participaciones en esta competencia.

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