Araquistaín será difícil de emularlo

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Por: Oscar Mejía Velásquez

Desde pequeño mi padre aficionado fiel al deporte rey de los nicaragüenses me llevaba constantemente al Estadio Nacional viejo, según su gusto, acudíamos a los mejores encuentros en la década de los 80, en la edad de la adolescencia.  Siendo un jovencito travieso, aficionado ortodoxo a los Dantos, buscaba la forma de escaparme un momento del lado de mi progenitor y amistades que acompañaban para ir corriendo  a las cabinas de transmisión para ver de cerca a los narradores de la época, que para mi representaban unos personajes de otra galaxia, inalcanzables.

En un desafío Dantos-Granada, sin pedir permiso empuje una puerta de la primera cabina que encontré y lo primero que pude observar fue una figura de un señor de cara seria, chele,  con los audífonos puestos en su cabeza describiendo el partido, en esos momentos de asombro, solo se volteo a verme y me dijo, retírate chavalo este un lugar de trabajo, era la leyenda  Xavier Araquistain Cisneros, para mí no fue un regaño, significó estar cerca de una de las figuras que admiraba en esos años.

Tiempo después lo escuché detenidamente en el auditorio Xabier  Gorostiaga, ubicado en la Universidad Centroamericana, UCA, mientras era estudiante de Comunicación Social en 1997, en eso instantes ya sabía que deseaba ser cronista deportivo, pero como suele suceder siempre hay un poco de temor, por eso me nació la terquedad para efectuar  dos preguntas, buscando confirmar mi pasión, ¿Cuáles son los elementos para tener éxito en la crónica deportiva?  ¿Buena paga?—respondió- estudiar mucho, dedicación, hacerlo bien, si esto es posible tenerlo el dinero llega solo.

Mientras finalizaba la Universidad continuaba escuchando por radio, leyendo sus notas en el periódico o viéndolo por tv, siempre con una admiración única. Al concluir mi etapa como universitario en 1998, seis meses transcurrieron para que el director de Trinchera de la Noticia Licenciado Xavier Reyes Alba decidiera contratarme, ese mismo día logré percibir que estaba esperando afuera en su moto a la que hoy es su esposa  y madre de su hijo menor Jennifer González Garay.

Sin todavía alcanzar intercambiar palabras, situación  que anhelaba, asistíamos al estadio listo para hacer nuestros trabajos como dos profesionales, pero fue hasta que dos amigos en común, Victor Ayala QEPD y su esposa Angélica Martínez plasmaban reuniones permanentemente en su hogar, durante un bautizo de Victor junior en el año 2001 fuimos invitados y desde ese  momento fuimos tejiendo una amistad sincera.

Coincidimos laborando en el staff de cronistas deportivos  para Radio La Poderosa, fueron meses de mucho aprendizaje de mi parte, preguntaba como poder hacer buenos comentarios en una transmisión  deportiva, sin jactarse me contestaba con consejos.  Con la llegada de la tecnología, Whatsapp, Messenger, solíamos mandarnos todo tipo de información referido al deporte, sin importar la hora, era una manera de no perder contacto.

Jamás se achico estar al lado de grandes periodistas deportivos de nuestro país, siempre fue considerado como el más completo, se preparaba hasta no olvidar el mínimo detalle, era perfeccionista en las traducciones de inglés al español, ya sea oyendo o leyendo, odiaba las malas pronunciaciones de nombres de atletas y mentiras que inventaban sus compañeros de la época.

Nadie igualara su legado, es imposible, fue un tipo excepcional, ético con su profesión que mucho lo apasionaba, su moral como periodista es inigualable, este es el reto a la nueva generación para procesar y contagiarse con sus cualidades.

Nuestro señor Jesucristo  debe estar deleitándose con su narración y ha conformado un equipo de trabajo de lujo, con una excelencia envidiable, Julio “Porteño” Jarquín,  Sufre Frech, Pepe Ruíz, Pancho Porras, Armando Proveedor y con el manejo magistral en las estadísticas  con el “Chelito” Mairena.

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