Cómo una finca bautizada “Peor es Nada” pasó a ser una escuela para productores de cacao

Noticias de Nicaragua | Nicaragua Al Día

A pesar de su nombre, “Peor es nada” es una finca ecológica de referencia que recibe visitas de productores y organismos por servir de escuela y de vitrina de lo que se puede mejorar económica y ecológicamente en el cultivo de cacao, dice orgulloso su propietario, el productor Juan Pablo Ruiz Urrutia.

La propiedad de 14 manzanas (9.66 hectáreas) debe su nombre a que antes no había nada, solo potreros. Ahora es una finca diversificada, poseedora de tres sellos orgánicos para su producción de cacao y café, y funciona implementando Sistemas Agroforestales (SAF) como modelo productivo. La finca es el sustento de don Juan Pablo y su familia, en la comunidad de Rancho Alegre, municipio de Rancho Grande, Matagalpa, a 213 kilómetros de la capital de Nicaragua.

En esta finca nada es al azar. Tiene cultivos de café y cacao bajo Sistemas Agroforestales (SAF), huertos familiares y una granja de pollo, donde todos “los desechos” generados por estas actividades son reutilizados para hacer abonos orgánicos que aplica en sus cultivos y una parte comercializa.

El productor reitera que todo el abono orgánico que usa sale de la misma finca. “Aquí se hacen los bocashis (abono fermentado para recuperar la salud del suelo y la vida microbiana), las composteras (recipiente en el que se coloca materia orgánica para obtener un abono ecológico o compost) y los biofertilizantes””, señala.

Las mazorcas del cacao y la pulpa de café se usan para la comida de las lombrices. De la chapoda se recoge “la basura” y va para la compostera y además los residuos de la granja de pollo le sirven para el bocashi que luego integra a la parcela de cacao.

Los abonos le permiten ingresos adicionales con la comercialización de los mismos.  El biofertilizante y el lombrihumus lo vende a U$ 10 dólares el kilo, mientras el abono lo vende a C$250 córdobas (U$7.14 dólares) el saco ya procesado.

Sistemas resilientes frente al cambio climático

Juan Pablo goza además de los grandes beneficios que obtiene con la parcela piloto de Sistemas Agroforestal (SAF) de cacao orgánica que tiene de 800 plantas, en una manzana (0.7 hectárea), y que fertiliza con el abono que elabora.

Antes trabajaba la parcela sólo con granos básicos. Ahora tiene cultivos en asocio con cacao, granos básicos, cítricos, rambután, mango, y maderables como cedro real, caoba y coyote, entre otros.

Para Juan Pablo el tener el cacao en sistemas SAF le ha permitido sacar de ahí la alimentación para la familia y al mismo tiempo tener maderables que le generen ingresos en el futuro, y protejan el medio ambiente de la finca. Dice que a ojos cerrado recomienda trabajar con SAF cacao porque ha visto los cambios ahorita. “En esta temporada de los huracanes mi parcela fue una de las favorecidas. Las tormentas no destruyeron nada en la finca porque está bien reforestada, muchos me dicen bota esos palos (árboles) y si boto los palos me va a llevar el viento a mí también, con los árboles hay una amortiguación, eso ayuda, es como una cortina, y el palo defiende” agregó.

Además, tiene una parcela de bambú, con la cual ya ha recuperado tres ojos (nacientes) de agua ubicados en su finca.

En su parcela de cacao trabaja con cacao tradicional y cacao mejorado con el cual está optimizando la calidad y productividad de su cultivo. “Ya este año es la segunda cosecha y estoy viendo la mejoría en productividad. Tengo variedades mejoradas de cacao con árboles que tienen hasta 60 mazorcas y un árbol tradicional de cacao rinde unas 15 mazorcas como promedio.

Destaca que en su parcela de cacao ha mejorado el manejo integral del cultivo Las capacitaciones y asistencia técnica recibidas de la empresa EXPASA, le enseñaron un tipo de poda que le está ayudando a mejorar la productividad.

Enumera orgulloso que está aplicando el manejo de poda, elaboración de orgánicos, uso de desechos, los sistemas agroforestales, curvas a nivel, cortinas rompevientos, barreras alrededor de la propiedad para no ser afectado por vecinos que usan químicos, y manejo de aguas para no contaminar ya que está cerca de ríos y quebradas, entre otras buenas prácticas.

“Juan Pablo empezó de cero y ha logrado adoptar cambios tecnológicos. Ha tenido la oportunidad de validar los conceptos técnicos y colocarlos en práctica, viendo como todo lo sugerido ha funcionado”, indica el ingeniero Jorge Rivera, director del área de cacao de la empresa EXPASA.

El productor nicaragüense tiene una de las 39 parcelas pilotos de cacao bajo Sistemas Agroforestales (SAF) que, desde julio de 2019, se implementan en Guatemala, El Salvador y Nicaragua por el proyecto Gestión del Conocimiento de la Cadena de Valor del Cacao en Centroamérica por la organización internacional Rikolto con el financiamiento de la Agencia de Cooperación Suiza para el Desarrollo (COSUDE).

En Nicaragua se implementa con la empresa EXPASA, que brinda asistencia técnica y capacitación en manejo de cacao, se lleva el registro y evidencias de los buenos resultados en productividad e ingresos en cacao resiliente y sostenible, para compartir los conocimientos y que se puedan luego replicar estas tecnologías y buenas experiencias, indicó Ninoska Hurtado, coordinadora del Proyecto en Rikolto.

Juan Pablo continúa con la poda y señala muy contento que siempre recibe a productores para intercambiar experiencia y mostrar cómo se hacen las cosas. “No hay que ser envidioso, no negar el conocimiento a otros, nos debemos ayudar unos a otros para salir adelante, no me gusta ser egoísta, que todo hagamos lo mismo para salir adelante de este cambio climático que nosotros mismos somos los culpables de tenerlo porque nosotros mismos hemos destruido nuestro medio ambiente y estamos pagando las consecuencias, y con estos sistemas SAF podemos salir adelante tanto económicamente como frente al cambio climático”, concluyó.

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